ARQUEOLOGIA BIBLICA
Las investigaciones arqueológicas en la zona donde se desarrollan los hechos narrados en la Biblia tienen como un resultado añadido la comprobación de los hechos, lugares y personajes que aparecen citados en los diferentes libros que componen la Biblia. Incluso se ha llegado a crear el término de arqueología bíblica para denominar a una parte de la arqueología que se encarga de estudiar los lugares indicados en la Biblia.
Hay varios casos en que los
descubrimientos arqueológicos han señalado congruencias con los hechos o personajes bíblicos. Entre esos descubrimientos se encuentran los siguientes:
- Rey Sargón II de Asiria. Este personaje, que aparece en Isaías 20:1, no pudo ser confirmado hasta que en 1847 se descubrieron las ruinas de su palacio. Se hallaron escritos en los que se relatan las conquistas de las ciudades de Samaria y Asdod que aparecen también relatados en el libro de Isaías.
- Joaquín, rey de Judá. El descubrimiento de las tablillas de Babilonia permitió la confirmación de la existencia del rey Joaquín de Judá y sus cinco hijos que aparecían nombrados en el Segundo libro de los reyes y el Primer libro de crónicas.
- Sellos de Yehujal y Gedalías. En 2005 y 2008, la arqueóloga Eilat Mazar descubrió sellos de arcilla en los que se nombraba a Yehujal (o Jucal), hijo de Selemías, y a Gedalías, hijo de Pasur, ambos funcionarios judíos referidos en el libro de Jeremías.
- Hallazgos en Nínive. En el palacio de Senaquerib hay un bajorrelieve que muestra a las tropas asirias llevando cautivos a los israelitas tras la caída de Laquis, hecho
relatado en el Segundo libro de los reyes. En las piezas conocidas como Anales de Senaquerib se relatan los hechos realizados durante el reinado de Ezequías y a este mismo personaje. También es curioso como en el listado de ciudades conquistadas por los asirios no aparece Jerusalén lo cual concuerda con el relato bíblico de que fueron derrotados a sus puertas, al igual que se relata el asesinato de Senaquerib que están incluidos en el Segundo Libro de los Reyes, capítulo 19, versículo 37 (También en 2 Crónicas 32:21 y en Isaías 37:37-38). «Y aconteció que, mientras se inclinaba en la casa de Nisroc, su dios, Adramélec y Sarézer, sus hijos, lo derribaron ellos mismos a espada, y ellos mismos escaparon a la tierra de Ararat. Y Esar-hadón su hijo empezó a reinar en lugar de él». (II Reyes 19:37). También mencionado en Isaías 37:37-38. El versículo 38 es idéntico al 2 Reyes 19:37. Senaquerib no murió inmediatamente después de llegar a Nínive; según parece, esto pudo acontecer unos veinte años después. Depende de registros asirios y babilónicos de dudosa confiabilidad. Hay una inscripción de su hijo Esar-hadón que confirma su asesinato y escape a la tierra de Ararat. -Ancient Records of Assyria and Babylonia, de D. Luckenbill, 1927, volumen 2, páginas 200, 201. - El Cilindro de Ciro. Se encontró en Sippar, cerca de Bagdad (Irak). Narra la conquista de Babilonia por Ciro el Grande. Algunos ven en el relato de Isaías 13:1, 13:17-19, y 44:26—45:3 la profecía de la destrucción
de Babilonia por Ciro. También en el cilindro se expone la política de Ciro de dejar volver a los pueblos deportados a su tierra de origen, tal y como sucedió con los israelitas. El largo y difícil viaje de regreso de los israelitas a Judá y Jerusalén pudo durar unos cuatro meses, de acuerdo a Esdras 7:9. Habrían llegado el séptimo mes (Tisri) de 537 a. C. (Esdras 3:1-6).
La arqueología también ha brindado descubrimientos interesantes con relación a la conformación de los propios textos bíblicos.[cita requerida] Se han descubierto diversos textos tardíos que relatan la visión de Jesús que tenían diversas sectas cristianas que se alejaban de la ortodoxia de los primeros siglos, como el Evangelio de Tomás (probablemente del siglo II d. C.) y del Evangelio de Felipe (del siglo III d. C.).
También existe la Hipótesis de Q, que, según sus defensores, sería un libro compuesto poco después de la muerte de Jesús donde se relatarían sus dichos y esto sería utilizado como fuente por Mateo y Lucas para realizar sus Evangelios. Conforme a quienes apoyan la hipótesis de la Fuente Q, los textos más antiguos serían colecciones de dichos de Jesús que no narrarían la crucifixión ni la resurrección, sino que se preocuparían por mantener el registro de las enseñanzas del Maestro. Sin embargo, no hay registros ni pruebas de la existencia de la Fuente Q.




Comentarios
Publicar un comentario